1 – La relación erótica y el profundo deseo

Enviado originalmente el 24 de Julio de 2023

Quizás suena muy obvio, pero a veces no nos damos cuenta de la infinidad de cosas de las que no somos conscientes y nos bajan la libido.

Últimamente estoy pasando algunos días en la Cerdanya, ya que mi amado está trabajando allí. Como vendimos el coche que teníamos hacemos el trayecto en tren.

El Martes comencé a menstruar, y el miércoles teníamos que ir a Barcelona. El hecho de que desde la casa donde estamos hasta la estación hay un buen tramo de subida me hizo desear tener un coche.

Lo que me llevó a darme cuenta de la actitud con la que estaba haciendo mi camino, y que me hacia echar de menos la calidez de sentirme conectada a la divinidad interior, que abraza la paz y aceptación plena del momento tal como es, de ser quien soy y de tener la vida que tengo y disfrutar de ella.

Un poco más adelante en el camino, vi pasar un coche conducido por una mujer. Entonces pasó por mi mente el deseo de ser yo la que condujera ese coche, de ser ella en ese momento. Y entonces pensé en mi situación económica actual y que realmente el coche no era una prioridad.

En un momento poco antes de llegar a la estación contemplé las vistas y el camino que me llevaba hasta la estación. Y observé la belleza del paisaje, sus colores, el aire, el aroma de la tierra, y en el momento de contemplar ese instante me di cuenta que si tuviera coche lo mas probable es que no hubiera hecho ese camino tal cual lo estaba haciendo, que tampoco sabia como era realmente la vida de esa mujer y sus propias dificultades, y que al final la riqueza de la vida está en las experiencias.

Una voz dentro me hizo ver que lo que yo realmente deseaba era sentir esa paz, esa calma, esa alegría interior, sentirme conectada a lo mas divino de mi Ser en el momento presente, y que eso no dependía de tener o no tener coche, y que por mas guay que pueda ser tener ese coche no lo disfrutaría sin esta sensación interior a la que me refiero.

En el trayecto del tren me di cuenta que cuando mi mente se centra en lo que tengo o no, quien ha tomado el mando es “La Capitana Ahab” (el Ego, la Secretaria…) que me distrae de mis verdaderos deseos, de mis ganas de explorar, de ese verdadero impulso que no solo me lleva a la alcoba sino que me mantiene viva. Ese deseo innato con el que nacemos de explorar lo que tenemos delante de nosotros.

Y te preguntarás ¿Qué tiene que ver esto con el erotismo? ¡Pues todo cariño!

El erotismo no es algo solo reservado para la alcoba, el erotismo va de relaciones (contigo misma, con otra persona y en definitiva con la vida), va de la sensualidad de sentir, de conectar con la belleza y el amor, y como tal su existencia no es exclusiva de una forma determinada.

Nuestra libido esta íntimamente relacionada con nuestros deseos mas profundos que son lo que nos impulsan a explorar, y en un mundo de infinitas posibilidades a veces nos cuesta distinguir cuales son nuestros verdaderos deseos.

El disfrute no depende tanto de lo que tengo o lo que no tengo, de hecho es precisamente esto lo que me distrae y no deja ver la puerta del goce. Cuando sueltas las expectativas, cuando bajas del ático de tu mente a sentir, es allí donde está la puerta del gozo que surge cuando eres consciente de la grandeza que hay en tu propia vida, explorando con curiosidad la experiencia en si misma. Cuando reconoces tus deseos profundos comienza la relación erótica

Meditación: La sensualidad del momento presente.

Regálate 5 minutos para ti. Donde sea que estés en este momento que lees estas líneas, te invito a detenerte y contemplar tu presente tal cual es en este preciso momento.

Haz tres respiraciones profundas inhalando por la nariz y expirando por la boca.

Pon atención a los aromas que te rodean en el entorno en el que te encuentras. También puede ser tu propio aroma, o el de las cosas que tienes más cerca.

Degusta el sabor de tu boca, tus encías, tus labios (o si justo estas bebiendo algo o comiendo, el sabor de ello)

Observa los colores que hay en tu presente (en las personas, en su ropa, en las cosas que tienes delante de ti).

Siente el tacto de tu cuerpo con lo que sea que esté en contacto en este momento ya sean los tejidos de la ropa que te cubren, el tacto de los pies con los zapatos, con el suelo… Si estas sentada, las parte de tu cuerpo que están en contacto con la silla.

Te invito a que en esta observación te abras a captar la esencia.

Uno de los pilares para comprender la energía sexual es la presencia. En ella está la puerta de sentir empíricamente ese impulso que no solo te lleva a la alcoba, sino que te mantiene viva.

Con amor,

Ingrid.

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