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Mirada Interior Liberadora

Regálate un tiempo de quietud por la mañana/noche por lo menos de 15 minutos.

Comienza con tres respiraciones profundas, soltando con un suspiro cualquier carga o peso que sientas en tu pecho o en tu mente.

Puedes comenzar incorporando en voz alta, o hacia tu interior:

“No soy un cuerpo. No soy mis pensamientos. Sólo soy”

Cierra los ojos y abandona todo lo que abarrota tu mente, olvídate de todo lo que crees saber.

Ábrete a simplemente observar como entra y sale el aire por tu nariz, como un ritual sagrado en el que dedicas de esta manera el tiempo a conectar con la divinidad que hay en ti, con simplemente sentir de esta manera la quietud de tu Ser, tu espíritu, tu maestra interior, la que sabe.

Si te das cuenta de algún pensamiento de distracción, de no poder, de no ser suficiente, de no ser capaz de hacerlo, vuelve la atención a tu interior, a tu respiración, te puedes negar a ser su presa, asegurando a tu mente que ya no quieres más esas distracciones o esos pensamientos y abandónalos.

También te puede servir repetir hacia tus adentros:

“No quiero este pensamiento. Sólo quiero paz”

Una vez que termines los 15 minutos, date las gracias y puedes volver a decirte en voz alta, o hacia tu interior:

“No soy un cuerpo. No soy mis pensamientos. Sólo soy”

Puedes repetir esta frase en tu interior cada una hora durante todo el día.

Procura durante el día enfocar tu atención en observar lo que piensas.

Si adviertes algún pensamiento que te separe del amor o te quite paz, puedes entrenar negar su dominio sobre ti y decirle a tu mente que no es eso lo que quieres. Luego descarta tranquilamente el pensamiento que negaste. Nuevamente te puede servir la frase:

“No quiero este pensamiento. Sólo quiero paz”

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