Sexo de una sola noche

¡Hola persona!

En esta ocasión vengo a hablarte de un tema bastante actual y que a su vez es tan antiguo como la misma humanidad.

Te quiero hablar de las relaciones esporádicas, aquellas que se dan una sola vez, las de “calentón”, las de “aquí te pillo aquí te mato”… Llámalo como quieras, creo que ya se entiende.

Puede ser que seas una persona que cree que esto es algo exclusivo de nuestros tiempos, pero déjame decirte que esto se ha dado siempre.

Piénsalo.

3000 años atrás Veilryn andaba por el bosque en una tarde de verano buscando frutos para alimentarse. A lo lejos vio a otra persona que se acercaba. Su nombre era Meridian y venía de un pueblo lejano, a unos tres días a pie. Inmediatamente se dio cuenta de que le generaba atracción. Hablaron un rato y ambos se dieron cuenta de que esa atracción era mutua. Nada les impedía tener relaciones sexuales ahí mismo. Probablemente no se iban a ver nunca más pero las feromonas son un afrodisíaco muy potente. Se dejaron llevar por sus deseos sin cuestionamientos morales. Disfrutaron de sus cuerpos desnudos a la sombra de una encina hasta que el sol ya estaba bajo…

Este idílico mini-cuento (en la que todo es “bonito”, pero es solo un ejemplo) me sirve para ilustrarte algo que podía pasar perfectamente hace 3000 años.

Entonces en mi opinión esto no es “culpa” de Tinder, o de una sociedad enferma y condenada a la auto-destrucción.

Es algo que simplemente puede pasar, que siempre ha pasado en menor o mayor medida y añadiría que no tiene nada de malo.

Lo que ocurre es que ahora es más público, la gente cada vez se avergüenza menos de vivir su sexualidad sin ataduras. Lo cual en mi poco humilde opinión es fantástico. Cada persona debe explorar lo que le gusta y lo que no, lo que busca en otra persona, abrirse a sentir placer si ese es su deseo…

No seré yo quien juzgue a nadie independientemente de su sexo, género, edad, grupo sanguíneo etc. por como vive su sexualidad, faltaría más. Pero si que voy a meter en tu cabecita una idea que quizá te hará replantear el sexo de “usar y tirar”.

El primer encuentro sexual con una pareja, sean dos personas que llevan tiempo conociéndose o sean dos completos desconocidos, suele ser bastante intenso, en el sentido de que ambos quieren “quedar bien”, quieren satisfacer a la otra persona, y también, por supuesto, quieren gozar de la experiencia.

Esta intensidad es maravillosa, es capaz de rejuvenecer a cualquiera, nos hace explorar facetas nuestras que quizá ni sabíamos que existían. Ninguna queja al respecto.

Si te lo estás preguntando: Si, hay un “Pero”

El “pero” es que no conoces sexualmente a la otra persona. El hecho de hablar largo y tendido incluso de lo que te gusta y de lo que no, aunque ya es un avance no te garantiza que conozcas como reacciona el cuerpo de esa persona a tus estímulos. Dejando de lado los pequeños conflictos que puedan surgir de diferencias de opinión en cuanto a hechos objetivos como pueden ser el uso del preservativo o si se llevan a cabo determinadas prácticas, creo que es tanto o más importante considerar que lo que le gustaba a nuestra última pareja no tiene por qué gustarle a la actual y viceversa.

Parece obvio pero puede llegar a ser algo muy sutil.

Hay ciertos detalles que solo se conocen con el paso del tiempo. Porque si nos cuesta toda una vida conocernos a nosotros mismos, ¡Imagínate para llegar a conocer a otra persona!

Es un aprendizaje infinito y eterno. Y aún así en parejas que llevan mucho tiempo juntas las relaciones sexuales pueden ser decepcionantes por un millón de razones distintas. Es algo que hay que cuidar, explorar, comunicar, entrenar…

Pretender que en una relación sexual de 10 minutos con alguien a quien apenas conoces se establezca un vínculo profundo que te aporte una experiencia trascendental a lo mejor es mucho pedir.

¿Y tú, qué opinas?

Te leo en los comentarios.

Que el orgasmo te acompañe.

Aizen M.

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